En Balcarce, un criobanco conserva semen y embriones de una raza destacada por su rusticidad, adaptación y resistencia a enfermedades.
El INTA Balcarce conserva muestras de semen y embriones de bovino criollo como parte de una estrategia destinada a preservar recursos genéticos de valor para la producción ganadera argentina. La iniciativa busca resguardar la variabilidad de una raza adaptada durante siglos a las condiciones ambientales del país.
El bovino criollo desciende de los animales introducidos durante la colonización y se caracteriza por su rusticidad, resistencia a enfermedades y capacidad de adaptación. Estas cualidades lo convierten en un recurso estratégico frente a futuros cambios productivos, sanitarios y climáticos.
Para conformar el criobanco, los especialistas seleccionan ejemplares representativos de la diversidad genética de la raza. Luego obtienen semen, ovocitos y embriones, evalúan su calidad en el laboratorio y los almacenan en pajuelas dentro de tanques de nitrógeno líquido.
El material puede conservarse durante décadas e incluso de manera indefinida, siempre que se mantengan las condiciones adecuadas de almacenamiento. De esta manera, funciona como un seguro genético que permitirá recuperar características valiosas y utilizarlas en programas de mejoramiento o cruzamientos.
Además de las muestras biológicas, el INTA cuenta con información genealógica y productiva acumulada durante años de investigación sobre calidad de carne, adaptación y desempeño en cruzamientos. El objetivo es que este patrimonio no quede limitado al ámbito científico, sino que se transforme en una herramienta concreta para fortalecer la sustentabilidad de los sistemas ganaderos.
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