La técnica permitió sostener tasas de preñez cercanas al 90% y aumentar la cantidad de lechones, incluso durante los meses de mayores temperaturas.
Investigadores del INTA Las Breñas lograron mejorar los indicadores reproductivos de la producción porcina en el nordeste argentino mediante el uso de inseminación artificial. La tecnología permitió reducir el impacto de las altas temperaturas sobre la fertilidad y la cantidad de lechones nacidos.
El clima subtropical de la región expone a los animales a largos períodos de estrés térmico, especialmente entre septiembre y abril o mayo. Esta situación afecta principalmente a las hembras y puede provocar una disminución de la tasa de preñez y de la prolificidad.
Los primeros ensayos se realizaron en la unidad demostrativa del INTA y luego fueron trasladados a establecimientos de productores con sistemas similares. Los resultados mostraron que la inseminación artificial permitió mantener durante todo el año tasas de preñez promedio cercanas al 90%, tanto en madres como en cachorras de reposición.
Además, los especialistas observaron que la cantidad de lechones nacidos se mantuvo e incluso aumentó frente a los registros obtenidos con monta natural, especialmente en los servicios realizados durante el verano.
Desde el organismo señalaron que la tecnología debe complementarse con una adecuada sanidad, nutrición, genética y manejo. Su incorporación permite mejorar la eficiencia de los establecimientos y obtener una producción más homogénea y de mayor calidad para responder a la demanda regional y nacional.
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