Ingenieros y abogados que eligieron el agro como proyecto de vida hoy lideran planteos ejemplares, integrando saberes técnicos, método y una mirada innovadora sobre la producción.
El agro argentino también se construye desde miradas que vienen de otros mundos. Ingenieros, abogados y profesionales de disciplinas ajenas al campo encontraron en la producción agropecuaria un espacio donde aplicar método, análisis y planificación, logrando manejos eficientes y sustentables en contextos complejos.
Ese es el caso de Marcelo Scelso, ingeniero mecánico que combina los fierros con la agronomía en establecimientos de la zona de Pilar–Río Segundo. Allí administra campos familiares y presta servicios de cosecha, siembra y fertilización. En una región atravesada por la limitante hídrica, incorporó cultivos de servicio hace más de diez años, con centeno y vicia como aliados para proteger el suelo, mejorar la infiltración y controlar malezas.
Desde su formación técnica rescata la ingeniería de procesos y la reingeniería permanente. “Tomar algo que ya existe y repensarlo para que funcione mejor” es una lógica que traslada al campo, junto con el mantenimiento preventivo y la planificación. La participación en la Regional Aapresid Río II cumple un rol clave como espacio de intercambio técnico y aceleración del aprendizaje.
En el sudoeste bonaerense, Guillermo Fortunato dejó el Derecho para dedicarse de lleno al campo. En Coronel Dorrego maneja un sistema mixto que integra agricultura y ganadería, con secuencias que incluyen cultivos de servicio de vicia, utilizados como forraje y luego secados para dar paso a la gruesa. El proceso, reconoce, fue de prueba y error, y aún presenta desafíos en una zona con fuerte déficit hídrico estival.
De su formación jurídica conserva la capacidad de analizar escenarios antes de decidir. “En el campo, como en el Derecho, nada es lineal”, explica. El intercambio con productores de la Regional Bahía Blanca “Ricardo Ochoa” le permite conocer estrategias innovadoras, como cultivos de servicio estivales o maíces de baja densidad, siempre ajustando el manejo para no resignar agua.
Otro recorrido singular es el de Valentino Bossio, ingeniero aeronáutico que trabajó más de una década en la industria de aviones antes de regresar a Adelia María, Córdoba, para sumarse a la empresa familiar. El orden, los procesos y el control de calidad propios de la aviación marcaron su forma de producir y gestionar, apoyado en el acompañamiento técnico y humano de la Regional Aapresid local.
Ese enfoque derivó en la creación de una planta de alimentos balanceados diseñada con criterios industriales, integrando agricultura, comercialización de granos, transporte y alimentación bovina. En los campos propios, la incorporación sostenida de cultivos de servicio mejoró la infiltración, redujo malezas y aplicaciones, y generó diferencias de hasta 2.000 kilos por hectárea en maíz respecto de lotes sin cobertura.
Historias distintas, un mismo denominador común: la integración de saberes y la apertura a miradas disruptivas que demuestran que el agro se potencia cuando suma método, análisis y aprendizaje continuo, más allá de la profesión de origen.
FUENTE : https://www.aapresid.org.ar/es/novedades/6940136abf363b3159a333b0



