En alianza con la Orion Space Generation Foundation, el INTA enviará semillas de quinua a la órbita terrestre. El estudio busca evaluar la respuesta biológica a la radiación y la microgravedad.
La ciencia argentina alcanza un nuevo hito con el envío de material genético al espacio exterior. En el marco de un acuerdo internacional, el INTA aportará semillas de quinua de la variedad Morrillos, desarrolladas tras una década de investigación. Estas semillas viajarán en una cápsula experimental durante el segundo trimestre del año para enfrentar condiciones de estrés absoluto.
La elección de la quinua no es casual. Este cultivo ancestral de los Andes destaca por su extraordinaria capacidad de adaptación a climas hostiles, salinidad y sequía. Investigadores de las sedes de San Juan y Tucumán, junto a la Universidad de San Pablo-T y socios internacionales, buscan entender cómo los sistemas biológicos reaccionan a la radiación cósmica y la variación térmica.
Este proyecto no solo mira hacia las estrellas, sino que tiene los pies firmemente apoyados en la tierra. Según explicaron los especialistas del organismo, el espacio funciona como un laboratorio de condiciones límite. Los conocimientos obtenidos sobre la resiliencia de estas plantas permitirán desarrollar cultivos mucho más resistentes para la producción agrícola local frente al cambio climático.
El acuerdo, formalizado bajo estrictas normas de trazabilidad y protección de recursos genéticos, asegura que el material sea utilizado exclusivamente con fines científicos. Con esta misión, el INTA refuerza su trayectoria en el mejoramiento genético, abriendo una ventana hacia la innovación biotecnológica y futuras misiones de exploración espacial.



