Ensayos del INTA Las Breñas lograron mantener cerca del 90% de preñez y mejorar la cantidad de lechones nacidos, incluso frente a las altas temperaturas del Chaco.
Investigadores de la Estación Experimental Agropecuaria INTA Las Breñas, en Chaco, evaluaron el uso de la inseminación artificial como una alternativa para mejorar los índices reproductivos de la producción porcina. El trabajo apunta especialmente a los sistemas semiintensivos de la región, donde las elevadas temperaturas representan uno de los principales desafíos para los productores.
María de los Ángeles González, médica veterinaria e investigadora del INTA, explicó que el clima subtropical provoca períodos prolongados de estrés térmico en los animales. Esta situación puede afectar negativamente tanto la fertilidad, expresada en la tasa de preñez, como la prolificidad, es decir, la cantidad de lechones obtenidos en cada parto.
Frente a esta problemática, el equipo comenzó a trabajar con herramientas de biotecnología reproductiva y evaluó la inseminación artificial primero en su unidad demostrativa y posteriormente en establecimientos de productores. Los resultados mostraron que la técnica permitió mantener durante todo el año una tasa promedio cercana al 90% de los vientres preñados, incluyendo madres de primer parto y cachorras de reposición.
Además, los especialistas observaron que no solamente se logró sostener la tasa de preñez durante los meses de mayores temperaturas, sino que también se mantuvo e incluso aumentó la cantidad de lechones nacidos en comparación con los servicios realizados mediante monta natural.
A partir de los resultados obtenidos, el INTA trabaja en la transferencia de esta tecnología hacia los establecimientos porcinos de la región. Los especialistas remarcaron que para alcanzar buenos resultados es fundamental acompañar la inseminación artificial con una adecuada sanidad, un correcto manejo nutricional y una genética adaptada a las condiciones productivas del territorio.
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