Carlos Palmieri, gerente general en Argentina, destacó el rol central de las pulverizadoras en el manejo de cultivos y explicó cómo se complementan con nuevas tecnologías como los drones.
Carlos Palmieri, gerente general de Jacto en Argentina, explicó la importancia de la pulverización en la agricultura, destacando que se trata de una de las tareas más frecuentes del ciclo productivo. “La pulverizadora es la máquina que más horas de trabajo tiene en el año, con varias aplicaciones por cultivo”, señaló.
Palmieri subrayó que las pulverizaciones abarcan distintos objetivos: el control de insectos, hongos y malezas, además de la fertilización líquida. En soja, por ejemplo, se realizan en promedio tres aplicaciones por campaña, mientras que en algodón pueden llegar a seis o siete, y en regiones tropicales hasta más de diez.
El directivo remarcó además el avance de la agricultura de precisión aplicada a pulverización, con el uso de mapas de rendimiento, dosis variables y la posibilidad de aplicar combinaciones de productos según cada ambiente. “Ya no se trata de aplicar en forma indiscriminada, sino de ser cada vez más específicos y eficientes”, explicó.
Consultado sobre el rol de los drones, Palmieri indicó que son una herramienta que se complementa con las pulverizadoras autopropulsadas. “En áreas grandes, como 1.000 hectáreas, la elección siempre será un pulverizador. Pero en zonas quebradas o con obstáculos, el dron no tiene competencia”, afirmó. Por esta razón, Jacto incorporó drones a su oferta de productos, integrando ambas tecnologías.
Finalmente, Palmieri adelantó que la compañía está incorporando válvulas PWM en sus equipos autopropulsados, lo que permitirá aplicaciones variables pico por pico. “Esto es agricultura de precisión en su máxima expresión, con un camino enorme por recorrer tanto en pulverización como en fertilización”, concluyó.



