La fasciolosis es una enfermedad parasitaria causada por Fasciola hepática, de distribución mundial y considerada zoonosis. Provoca lesiones hepáticas y genera pérdidas productivas y riesgos para la salud humana.
La fasciolosis hepática es una enfermedad parasitaria provocada por un trematodo llamado Fasciola hepática, con una notable capacidad de adaptación a distintos ambientes. Se encuentra presente en todo el mundo y aparece principalmente en zonas donde existen cursos de agua, ya que necesita un caracol anfibio como hospedador intermediario para completar su ciclo biológico.
El parásito se transmite cuando los animales ingieren pasturas contaminadas con metacercarias, una de las formas larvarias que se desarrollan luego de multiplicarse dentro del caracol. Una vez en el organismo, el parásito se aloja en el hígado, donde provoca lesiones, calcificaciones y un deterioro progresivo de su funcionamiento, afectando la salud y el rendimiento productivo de los animales.
Se trata de una enfermedad zoonótica, es decir, que puede afectar tanto a los animales como a las personas. La Organización Mundial de la Salud la considera una enfermedad emergente, ya que en los últimos años se han registrado brotes epidémicos en distintas regiones. En Argentina existen zonas hiperendémicas, como Salta y Jujuy, y también se detectan casos humanos en provincias como Córdoba y Catamarca.
En las personas, la infección se produce principalmente por el consumo de vegetales o agua contaminados, como el berro, y no por la ingesta de carne de animales enfermos. En casos severos, el daño hepático puede ser comparable a una cirrosis, generando complicaciones importantes para la salud.
Desde el punto de vista productivo, la fasciolosis ocasiona pérdidas económicas significativas. En los frigoríficos, los hígados parasitados son decomisados, lo que impacta directamente en la rentabilidad. Por eso, el diagnóstico temprano es clave y se realiza mediante el análisis de materia fecal, identificando los huevos del parásito mediante técnicas de sedimentación.
El abordaje de la enfermedad debe ser integral. Con que un solo animal esté parasitado, se considera positivo todo el establecimiento, ya que intervienen factores de manejo y ambientales. Si bien existen antiparasitarios eficaces, el uso indiscriminado favorece la aparición de resistencias, por lo que se recomienda actuar únicamente con diagnóstico previo y aplicar estrategias de manejo que reduzcan el contacto del ganado con las zonas de riesgo.



