Especialistas advierten que la presencia de esta plaga durante la formación del grano puede comprometer drásticamente la calidad y el volumen de la cosecha si no se utiliza una estrategia de control combinada.
En el ciclo fenológico de la soja, el período de llenado de grano representa el momento de mayor vulnerabilidad. Es en esta ventana temporal donde la aparición de la chinche se convierte en una de las amenazas más críticas para el productor, dado que su impacto sobre el cultivo es directo y, en muchos casos, irreversible.
Mecánica del daño y consecuencias económicas
La chinche actúa succionando las vainas, lo que interfiere directamente con la nutrición del grano. Este proceso no solo provoca el aborto de granos, sino que reduce significativamente el peso hectolítrico y la calidad proteica de la cosecha. Bajo la premisa de que «una chinche sin controlar es una vaina menos cosechada», hacen hincapié en que el impacto económico es proporcional a la velocidad de respuesta del productor.
Para combatir esta problemática, la firma Sigma Agro ha desarrollado una propuesta denominada Stack, la cual se basa en la combinación de tres activos complementarios. El objetivo de este tipo de formulaciones es atacar la plaga desde diferentes ángulos biológicos, asegurando que el control sea efectivo tanto en el contacto inicial como en la persistencia sobre el lote.
Ventajas del manejo combinado
Frente a las aplicaciones tradicionales, la tendencia actual en el agro apunta a soluciones integrales. El uso de herramientas como Stack Sigma permite a los productores alcanzar varios objetivos clave en una sola pasada:
- Poder de volteo y residualidad: Se busca una reducción rápida de la población activa y un control sostenido que evite nuevos picos poblacionales.
- Gestión de resistencias: La acción combinada de distintos modos de acción es fundamental para proteger las tecnologías disponibles y evitar que los insectos generen defensas ante los activos.
- Optimización de recursos: Al lograr una cobertura más segura, disminuye la necesidad de reintervenciones, lo que se traduce en un menor tránsito de maquinaria y ahorro de costos operativos.
En conclusión, cuando el daño a la producción es inminente, la estrategia de defensa debe ser robusta. La elección de tecnologías que protejan el rendimiento y la calidad del grano es el factor determinante para cerrar una campaña exitosa en términos de rentabilidad.


