En el marco del Día Mundial del Agua, especialistas remarcaron la importancia de medir calidad, mejorar eficiencia y aplicar prácticas sustentables en el agro.
El agua es un recurso estratégico para la producción de alimentos y su uso eficiente se volvió una prioridad global. Según estimaciones internacionales, la agricultura representa cerca del 70% de la extracción de agua dulce, por lo que mejorar su gestión resulta clave para garantizar sustentabilidad y productividad.
Desde Aapresid Certificaciones señalaron que hoy los productores cuentan con herramientas accesibles para monitorear la calidad del recurso dentro de sus establecimientos. En Argentina, donde predomina la agricultura de secano, también es fundamental avanzar en prácticas que optimicen el aprovechamiento del agua disponible.
El primer paso recomendado es realizar controles periódicos. Para napas y cursos de agua permanentes se aconseja analizar parámetros como pH, conductividad y dureza cada tres años. En sistemas bajo riego también se debe medir sodio, ya que su exceso puede degradar la estructura del suelo y reducir la capacidad productiva.
En el caso del agua destinada al consumo humano, los controles deben ser más exigentes e incluir análisis bacteriológicos semestrales y detección de metales pesados. Además, remarcan que una correcta toma de muestras es esencial para obtener resultados confiables y comparables en el tiempo.
Otro indicador relevante es la eficiencia en el uso del agua (EUA), que relaciona los kilos producidos por hectárea con los milímetros de lluvia recibidos durante la campaña. Este dato permite detectar pérdidas por evaporación, escurrimiento o barbechos prolongados, y ajustar decisiones productivas.
Entre las prácticas recomendadas sobresale la Siembra directa, que mejora la infiltración, reduce la erosión y aumenta el almacenamiento hídrico del suelo. También se destacan la diversificación de rotaciones y la incorporación de cultivos de servicio, herramientas que ayudan a capturar agua y nutrientes.
Los especialistas también alertaron sobre los riesgos de contaminación por nitratos y fitosanitarios. Por eso recomiendan respetar distancias de aplicación respecto de cursos de agua, planificar la fertilización y establecer protocolos de lavado de maquinaria para minimizar impactos ambientales.
“La sustentabilidad del sistema muchas veces se define en los detalles del manejo”, señalaron desde el programa, al remarcar que una gestión ordenada del agua permite producir más y mejor, cuidando uno de los recursos más valiosos del campo.
Fuente: https://www.aapresid.org.ar/es/novedades/69bd4c5bbf363b3159c7d25e



