El INTA Bordenave presentó una variedad de avena blanca de ciclo largo que produce hasta un 12% más de biomasa y mejora el aprovechamiento forrajero.
El INTA Bordenave desarrolló “Camila INTA”, una nueva variedad de avena blanca orientada a maximizar la producción de forraje en sistemas ganaderos. El nuevo cultivar se destaca por su ciclo largo, elevada tasa de crecimiento y alta estabilidad en la generación de biomasa, características que lo posicionan como una alternativa estratégica para planteos intensivos y siembras tempranas.
Según explicaron desde el grupo de Mejoramiento y Calidad Vegetal del organismo, esta avena presenta rendimientos entre un 10 y un 12% superiores respecto de las variedades comerciales disponibles actualmente en el mercado. Además, posee muy buen comportamiento sanitario y resistencia a las principales razas de roya de la hoja, una de las enfermedades que más afecta la productividad del cultivo en el país.
El ciclo largo de Camila INTA permite aprovechar mejor las condiciones ambientales de las siembras tempranas y extender el período de producción de forraje. Los técnicos señalaron que esta característica brinda mayor estabilidad y asegura una oferta sostenida de biomasa durante más tiempo. A su vez, el cultivar cuenta con excelente anclaje y buena calidad de caña, lo que favorece tanto el pastoreo directo como la confección de silajes de planta entera.
Los ensayos realizados en la red de evaluación del INTA, con sitios distribuidos desde Reconquista hasta Viedma, mostraron resultados muy positivos. En Bordenave, la nueva avena alcanzó producciones de entre 10.000 y 11.000 kilos de materia seca por hectárea, consolidándose como una herramienta de alto potencial para fortalecer la producción ganadera y mejorar la eficiencia de los sistemas forrajeros.
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