Los saldos técnicos de IVA promedio en la red CREA alcanzan 21 dólares por hectárea, según la Encuesta SEA CREA, marcando un impacto clave en la rentabilidad y la planificación fiscal.
Los saldos técnicos de IVA a favor son un aspecto central en la economía de las empresas agropecuarias, aunque muchas veces su efecto no se dimensiona en toda su magnitud. Este saldo surge de la diferencia entre el IVA débito fiscal —que se origina en la venta de granos con una alícuota del 10,5%— y el IVA crédito fiscal —que proviene de la compra de insumos al 21%—. Ese diferencial genera un monto inmovilizado que afecta la liquidez y la rentabilidad de las empresas.
De acuerdo con la última Encuesta SEA CREA, realizada en julio, el promedio de saldo técnico de IVA en las empresas de la red se ubicó en 26.400 pesos por hectárea, lo que equivale a unos 21 dólares por hectárea. En pesos constantes, ajustados por inflación, se trata del valor más alto desde julio de 2017.
El impacto no es menor: solo en agricultura extensiva, los saldos técnicos acumulados podrían alcanzar los 700 millones de dólares al cierre de la campaña 2024/25. Esa cifra equivale aproximadamente al 7% del gasto total en implantación y desarrollo de los principales cultivos.
Si bien existen mecanismos para recuperar parte de estos saldos, son procesos acotados, anuales y con una alta carga administrativa. Según el último Reporte de Actualidad Agro CREA, estos montos representan un capital inmovilizado que se traduce en costos de oportunidad relevantes en un contexto de precios bajos y márgenes ajustados.
Además del impacto económico, también existe un efecto financiero. En un escenario de tasas reales elevadas, la falta de disponibilidad inmediata de estos recursos limita la capacidad de inversión y de financiamiento de las empresas agropecuarias. Esto refuerza la visión de que la presión tributaria es uno de los factores de competitividad más condicionantes del sector.
Frente a este panorama, los especialistas remarcan la necesidad de reformas que apunten a generar un sistema impositivo más equitativo y competitivo. Entre ellas, destacan la revisión de los Derechos de Exportación y la implementación de medidas que permitan disponer de los saldos técnicos de IVA de manera más ágil. Solo así, aseguran, el agro podrá aprovechar plenamente su potencial productivo y sostener su aporte a la economía nacional.



