Investigadores del INTA hallaron Ehrlichia chaffeensis en ciervos y garrapatas, confirmando un posible ciclo activo en la fauna argentina.
Un equipo de especialistas del INTA y el CONICET detectó por primera vez en el país la bacteria Ehrlichia chaffeensis en el ciervo de los pantanos y en garrapatas asociadas. El hallazgo aporta evidencia concreta de un posible ciclo de transmisión activo en la fauna silvestre.
La bacteria es transmitida por garrapatas y puede afectar a animales y humanos, provocando ehrlichiosis monocítica, una enfermedad con síntomas similares a la gripe que en algunos casos requiere hospitalización. El estudio, publicado en la revista científica Parasites & Vectors, refuerza la importancia sanitaria de este patógeno zoonótico.
La investigación se desarrolló durante siete años en el Delta del río Paraná, donde se analizaron muestras de sangre y tejidos de ciervos junto con garrapatas de la especie Amblyomma triste. Los resultados confirmaron la presencia de ADN bacteriano tanto en los animales como en las glándulas salivales de los parásitos, lo que indica infección activa y no solo rastros de alimentación.
Este hallazgo resulta clave porque demuestra, por primera vez, la conexión directa entre un hospedador infectado y el vector que transmite la bacteria. Hasta ahora, los registros en Argentina se limitaban a detecciones en garrapatas aisladas, sin evidencia clara del vínculo epidemiológico.
Los especialistas destacan que este tipo de estudios requiere técnicas de biología molecular, ya que la bacteria no puede cultivarse fácilmente en laboratorio. Además, remarcan la necesidad de fortalecer la vigilancia sanitaria en fauna silvestre para comprender mejor la dinámica de estos patógenos.
El trabajo también subraya la importancia de un enfoque integral que contemple la salud ambiental, animal y humana. En ecosistemas complejos como los humedales, el monitoreo continuo es clave para anticipar riesgos y prevenir la transmisión de enfermedades.



