Un ensayo del CREA Las Petacas confirmó que se puede subir proteína y gluten sin perder rinde, aunque el contexto de precios y retenciones limita la viabilidad económica.
En campañas de alto potencial como la 2025/26, el trigo vuelve a enfrentar un clásico dilema: cuando el rendimiento sube fuerte, la proteína tiende a diluirse si el nitrógeno no acompaña en los momentos críticos. La tecnología para sostener calidad está disponible, pero el contexto comercial no siempre permite capturar ese diferencial.
En la región Sur de Santa Fe, la empresa Kelymar SA —integrante del CREA Las Petacas— evaluó en tres sitios contrastantes distintas estrategias de nutrición sobre una base común de 220 kg/ha de urea incorporada en presiembra. El objetivo fue claro: optimizar simultáneamente rendimiento y calidad industrial.
Los rindes promedio oscilaron entre 7.811 y 8.069 kg/ha, sin diferencias estadísticas entre tratamientos, aunque sí entre ambientes. “El principal determinante productivo fue el ambiente”, explicó el asesor Diego Hugo Pérez. Es decir, las estrategias nutricionales no modificaron de manera significativa el rendimiento, pero sí impactaron en variables de calidad.
Los tratamientos con Sol Mix, con y sin Nitroplus 18, lograron los mayores valores de proteína (10,22% y 10,24%) y gluten (29,6% y 29,8%), diferenciándose del resto. Esto confirma que es posible mejorar atributos industriales sin resignar kilos, aunque el efecto depende del perfil ambiental de cada lote.
El análisis estadístico mediante K-means permitió identificar dos perfiles bien definidos. El Clúster 1 agrupó lotes de alto rendimiento, pero con proteína y gluten en torno o por debajo del promedio. El Clúster 2, en cambio, presentó menor rinde relativo pero mejor desempeño en proteína y peso hectolítrico, más alineado a exigencias industriales.
Desde el punto de vista económico, ningún tratamiento superó al esquema base de 220 kg/ha de urea. Con derechos de exportación del 7,5% sobre el valor FOB, la mejora en calidad no logra compensar la inversión adicional. El ensayo demuestra que la tecnología funciona; el desafío sigue siendo que el mercado la reconozca y la remunere.



