Especialistas del INTA recomiendan analizar suelo y agua útil y planificar la nutrición para optimizar rindes en la próxima siembra.
De cara a la próxima campaña fina, técnicos del INTA advierten sobre la necesidad de anticiparse con un diagnóstico preciso del suelo y del agua disponible. En un contexto de deficiencias nutricionales, ajustar las estrategias de manejo será clave para sostener la productividad.
Uno de los primeros pasos es definir la ocupación del lote en función de la recarga hídrica. Medir el agua útil en el perfil permite elegir el cultivo y el momento de siembra con mayor precisión, especialmente en regiones donde las lluvias invernales son limitadas y el rendimiento depende en gran medida de esa reserva inicial.
En paralelo, la fertilización adquiere un rol central. Los especialistas recomiendan realizar análisis de suelo —preferentemente hasta los 60 centímetros— antes de la siembra para estimar la disponibilidad de nitrógeno y ajustar las dosis. También destacan la importancia de evaluar fósforo y azufre, nutrientes clave en sistemas intensivos.
Una estrategia eficiente consiste en fraccionar la fertilización nitrogenada, adaptando las aplicaciones a la demanda del cultivo y a las condiciones del año. Este enfoque permite mejorar la eficiencia en el uso de nutrientes y reducir riesgos productivos y económicos.
Además, en esquemas de doble cultivo como trigo/soja o trigo/maíz, es fundamental planificar la nutrición de todo el sistema. Considerar solo el cultivo inicial puede generar desequilibrios que afecten el rendimiento del siguiente.
Por último, el monitoreo del agua en el suelo —idealmente hasta dos metros de profundidad— y el uso de modelos de simulación permiten anticipar escenarios y mejorar la toma de decisiones. Con información adecuada, los productores pueden ajustar manejos y encarar la campaña con mayores certezas.
Fuente: https://intainforma.inta.gob.ar/como-preparar-la-proxima-campana-suelos-agua-y-fertilizacion/



