Frutas Escartín, empresa mendocina del CREA Frutícola, combina producción, industria y exportación en un sector exigente.
En la región CREA Valles Cordilleranos, la fruticultura se consolida como una actividad diversa y desafiante, donde conviven empresas con distintos perfiles productivos e integraciones. En ese contexto, Frutas Escartín se destaca como un ejemplo de continuidad generacional y adaptación en un negocio que exige precisión y planificación.
Con base en General Alvear, la firma familiar evolucionó desde la producción primaria hacia un modelo integrado que incluye empaque, industrialización y exportación. Actualmente, cuenta con 250 hectáreas productivas, donde predominan duraznos y nectarines, junto con ciruelas destinadas a deshidratación y otros cultivos como peras, uvas y melones.
La dinámica del sector obliga a tomar decisiones estratégicas con rapidez, pero también con alto grado de certeza. Al tratarse de cultivos perennes, los errores en inversiones o elección de variedades pueden impactar durante años. En este sentido, la participación en el grupo CREA Frutícola resulta clave para compartir experiencias, reducir riesgos y avanzar en la incorporación de tecnología.
A lo largo de su historia, la empresa atravesó distintos escenarios económicos. Desde sus inicios en la exportación hacia Brasil en los años noventa, hasta la apertura de mercados en Europa tras cambios cambiarios, el negocio mostró su alta dependencia del contexto macroeconómico y logístico.
En la actualidad, las dificultades para exportar —principalmente por el aumento en los tiempos de transporte marítimo— llevaron a reforzar la presencia en el mercado interno, que hoy absorbe cerca del 70% de la producción. Sin embargo, esta dependencia también genera riesgos cuando la oferta supera la demanda local.
Frente a este panorama, la estrategia se enfoca en mejorar la eficiencia productiva y sostener altos estándares de calidad. La incorporación de riego presurizado, sistemas antiheladas y coberturas antigranizo permitió estabilizar rendimientos incluso en condiciones climáticas adversas.
Con más de 50 años de trayectoria, la empresa continúa adaptándose a un entorno cambiante, donde la combinación de experiencia, innovación y trabajo en red resulta clave para sostener la competitividad en un negocio que no admite improvisaciones.



