Aunque avanzan los productos biológicos en la agricultura argentina, especialistas advierten que aún existe una brecha entre su potencial técnico y su adopción real en los sistemas productivos.
El uso de biocontroladores y bioinsumos gana espacio en la agricultura argentina como alternativa complementaria para avanzar hacia sistemas más sustentables. Sin embargo, especialistas del sector remarcan que todavía existen limitaciones técnicas y productivas que dificultan su incorporación masiva en los esquemas de manejo.
Estos productos incluyen microorganismos, extractos vegetales, compuestos bioquímicos y enemigos naturales capaces de actuar sobre plagas y enfermedades mediante distintos mecanismos biológicos. Su principal ventaja radica en ofrecer herramientas con menor impacto ambiental y mayor especificidad frente a determinados problemas sanitarios.
De acuerdo con datos de la Encuesta REM 2025, apenas el 37,7% de los productores utiliza actualmente algún tipo de producto biológico, sin considerar inoculantes. Además, incluso entre quienes los aplican, la adopción sigue siendo parcial y limitada a determinadas superficies o situaciones puntuales.
Los bioestimulantes son los productos más difundidos, seguidos por biofertilizantes y, en menor medida, por biocontroladores. Su uso se concentra principalmente en soja, trigo y maíz, donde suelen emplearse para mejorar la nutrición, reducir el estrés de los cultivos o complementar estrategias de manejo.
Uno de los principales desafíos sigue siendo la estabilidad de los resultados en condiciones reales de producción. A diferencia de los fitosanitarios químicos, los biológicos dependen fuertemente de factores ambientales como temperatura, humedad, radiación y condiciones del suelo, lo que puede generar respuestas variables entre campañas y regiones.
A esto se suman otras dificultades vinculadas a formulaciones menos estables, menor vida útil, costos regulatorios y escasa información agronómica validada a gran escala. Por eso, productores y asesores destacan la necesidad de contar con mayor capacitación técnica y más evidencia local para mejorar la confianza en estas herramientas.
Lejos de plantearse como un reemplazo total de los fitosanitarios tradicionales, los especialistas consideran que los biológicos pueden consolidarse como parte de estrategias integradas de manejo. En ese marco, el desarrollo de información técnica, la capacitación y la generación de experiencias exitosas serán claves para ampliar su adopción en los próximos años.
Fuente: https://www.aapresid.org.ar/es/novedades/69cd0ceabf363b3159cdce39



