Investigadores de Cerro Azul desarrollan cultivares de mandioca con mayor rendimiento, calidad y adaptación para abastecer tanto al consumo fresco como a la industria.
El INTA Cerro Azul avanza en un programa de mejoramiento genético de mandioca con el objetivo de desarrollar nuevas variedades adaptadas a las condiciones productivas locales y a las necesidades del mercado. El trabajo, que comenzó hace más de una década, busca ampliar la oferta genética disponible para productores y fortalecer la competitividad de toda la cadena.
Actualmente, los investigadores evalúan 180 cultivares obtenidos a partir de fecundación abierta. Dentro de ese conjunto, se seleccionaron líneas específicas destinadas a dos grandes objetivos: la producción industrial y el consumo fresco. Para la industria, el foco está puesto en materiales con alto contenido de almidón, superiores al 27%, mientras que para el consumo directo se priorizan características como sabor, textura y aceptación por parte de los consumidores.
En el caso de las variedades orientadas al mercado fresco, el equipo realiza paneles de degustación y análisis de palatabilidad para comparar los nuevos materiales con las variedades actualmente utilizadas. Luego, las líneas seleccionadas son evaluadas durante varios años para medir su rendimiento y estabilidad productiva antes de ser ofrecidas a los productores.
Desde el INTA destacaron además la importancia de conservar el banco de recursos genéticos de mandioca que mantiene la experimental. Según señalaron, esta colección permite contar con la diversidad necesaria para generar nuevas variantes y sostener programas de mejoramiento a largo plazo, fundamentales para responder a las demandas futuras del sector productivo.
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