Especialistas CREA analizaron herramientas de avanzada en nutrición, semillas y control de malezas para mejorar la productividad de trigo y cebada en un contexto de altos costos.
La campaña 2026/27 de trigo y cebada se presenta compleja por el fuerte aumento en el costo de los insumos, especialmente fertilizantes, en un escenario donde los precios de los cereales no acompañaron esa suba. Frente a este panorama, la región CREA Mar y Sierras realizó una jornada virtual para analizar tecnologías que permitan sostener la productividad y mejorar la eficiencia de los sistemas.
Uno de los ejes centrales fue el tratamiento de semillas. Jorge González Montaner, coordinador técnico agrícola de la región, explicó que la elección de curasemillas ya no responde a recetas fijas, sino a un análisis anual de riesgos sanitarios y condiciones ambientales. En los últimos años, productos biológicos basados en Trichoderma mostraron desempeños destacados, aunque en cebada advirtieron sobre la necesidad de complementar con tratamientos químicos cuando existe riesgo de carbón.
Los especialistas remarcaron además que los curasemillas modernos no sólo protegen contra enfermedades, sino que también estimulan el desarrollo radicular y mejoran la implantación, especialmente en esquemas de fina sobre fina. También señalaron que el uso de aditivos específicos puede aportar estabilidad de rendimiento en campañas secas, con incrementos de hasta 400 kilos por hectárea.
Otro de los temas analizados fue el avance de bioestimulantes y nuevas tecnologías de nutrición. Ante el elevado costo del nitrógeno, estos productos aparecen como alternativas complementarias, con respuestas variables según ambiente y disponibilidad hídrica. En algunos ensayos se registraron mejoras productivas importantes, especialmente en situaciones de alto potencial.
En materia de fertilización, González Montaner destacó que el manejo del fósforo debe adaptarse a cada ambiente. Mientras en algunas zonas son suficientes dosis moderadas, en suelos costeros o franco-arenosos la demanda puede ser mucho mayor. También remarcó la creciente importancia del zinc y del azufre, nutrientes que mostraron respuestas muy positivas en trigo, cebada y colza.
El nitrógeno sigue siendo el principal motor del rendimiento, aunque su elevado costo obliga a realizar aplicaciones más precisas. En ese contexto, CREA presentó resultados de ensayos con bacterias fijadoras de nitrógeno y productos nanotecnológicos. Algunos tratamientos lograron incrementos de hasta 400 kilos por hectárea, aunque los investigadores advirtieron que todavía se necesita mayor validación a campo.
Por último, el control de malezas resistentes ocupó un lugar central en la jornada. El manejo de raigrás y crucíferas resistentes exige combinar estrategias y utilizar herbicidas residuales adaptados a cada ambiente. Los técnicos señalaron que nuevas moléculas y modos de acción podrían incorporarse durante 2026, aportando alternativas para sistemas cada vez más exigidos.



