Ensayos CREA muestran que el manejo captura hasta el 84% del potencial. Nutrición, genética y densidad, claves para reducir brechas.
Ensayos realizados por CREA en la región sudoeste evidencian que las brechas de rendimiento en trigo siguen siendo significativas, aunque con avances en la captura del potencial productivo. Durante la campaña 2025/26, los sistemas evaluados lograron entre el 71% y el 84% del rendimiento alcanzable bajo condiciones sin limitantes de insumos.
Los resultados muestran que el potencial productivo varió según el ambiente, con rindes que oscilaron entre 5700 y más de 6900 kg/ha. Entre los factores que más explican las diferencias, la nutrición —especialmente nitrógeno, fósforo y azufre— tuvo un impacto relevante, mientras que la genética y la densidad de siembra también jugaron un rol determinante.
En promedio, la genética explicó alrededor del 6% del rendimiento alcanzable, aunque con variaciones importantes según la localidad. Esto confirma que no existe un único cultivar superior para todos los ambientes, sino que la elección debe ajustarse a las condiciones específicas de cada lote. La densidad de siembra, por su parte, también mostró incidencia, especialmente en un año marcado por heladas tardías.
A lo largo de las últimas campañas, las brechas entre el rendimiento potencial y el logrado variaron entre el 15% y el 52%, con un promedio del 28%. En este contexto, los mayores desfasajes se observaron en ambientes de menor potencial, mientras que en zonas de alta productividad las diferencias tendieron a ser menores.
Los ensayos comparativos de cultivares permitieron identificar materiales destacados como Don Mario Catalpa, ACA 369, Baguette 820 y RAGT Borsalino, entre otros, que superaron los promedios generales. Además, evaluaciones de cebada también mostraron buenos desempeños en variedades como Malkia y Fender.
Por último, el tratamiento de semillas continúa mostrando respuestas positivas. En evaluaciones acumuladas, se registró una mejora promedio cercana a los 200 kg/ha, especialmente en sistemas agrícolas continuos. Estos resultados refuerzan la importancia de integrar decisiones de manejo para acortar brechas y maximizar la eficiencia productiva del cultivo.



