En Bordenave, especialistas destacan que tecnología, genética y manejo permiten potenciar la ganadería en ambientes de alta variabilidad climática.
La cría de ganado bovino en zonas semiáridas representa uno de los mayores desafíos productivos del país. En regiones como el sudoeste bonaerense, los productores conviven con lluvias variables, suelos poco profundos y ambientes que alternan entre condiciones húmedas y áridas, lo que exige decisiones técnicas precisas y sistemas adaptados.
En ese contexto, la Estación Experimental INTA Bordenave cumple un rol central desde hace décadas. El establecimiento, creado hace más de 100 años, continúa desarrollando cultivares y tecnologías para mejorar la producción regional. Además, desde 2017 trabaja junto al establecimiento “El Campito” en análisis de calidad de carne y en la evaluación de cruzamientos bovinos.
Especialistas remarcan que muchas de las herramientas presentadas en jornadas técnicas son replicables por productores vecinos sin grandes inversiones. Entre ellas se destacan cruzamientos genéticos, trazabilidad electrónica y mejoras en el manejo animal para elevar la calidad de carne. Con buenas perspectivas para el sector, el objetivo es aprovechar el potencial ganadero de estas regiones y avanzar en mayor productividad sostenible.
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