La reaparición del carbón de la panoja del maíz genera preocupación en Córdoba por pérdidas que pueden alcanzar hasta el 50 % del rendimiento en lotes afectados.
El carbón de la panoja del maíz, provocado por el hongo Sporisorium reilianum, volvió a presentarse con niveles importantes de daño en el sudeste de Córdoba después de varios años con escasa presencia. Técnicos y productores advierten que la enfermedad ya no aparece de manera aislada y comenzó a expandirse en distintos lotes de la región.
Durante la última campaña se detectaron casos severos en el departamento Marcos Juárez, donde algunas parcelas registraron incidencias cercanas al 48 % de plantas afectadas. En esas situaciones, las pérdidas productivas llegaron hasta el 50 % del potencial de rendimiento, debido a que las plantas enfermas no logran formar granos.
Especialistas señalaron que la reaparición podría estar vinculada a una combinación de factores como la repetición del cultivo de maíz, rotaciones más cortas, presencia acumulada de inóculo y determinadas condiciones ambientales durante la emergencia del cultivo. Además, advirtieron que algunos híbridos que antes mostraban buen comportamiento hoy presentan síntomas en lotes con alta presión de la enfermedad.
El hongo permanece durante años en el suelo mediante estructuras de resistencia llamadas teliosporas, lo que dificulta su erradicación. La infección ocurre en las primeras etapas del cultivo, cuando el patógeno ingresa por las raíces y coloniza los tejidos internos de la planta. Sin embargo, los síntomas recién se observan en etapas avanzadas, cuando las panojas y espigas son reemplazadas por masas negras de esporas.
Entre los síntomas más frecuentes aparecen plantas deformadas, espigas sin granos, enanismo, brotaciones anormales y panojas totalmente carbonizadas. Los especialistas remarcan que el impacto es directo: cada planta afectada pierde completamente su capacidad productiva.
La cosecha se presenta como un momento clave para detectar el problema y dimensionar su alcance. Recomiendan recorrer los lotes antes de la trilla, identificar focos afectados y limpiar cuidadosamente la maquinaria para evitar la dispersión de esporas hacia otros campos.
Desde la Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) destacaron la importancia de registrar los lotes comprometidos y continuar generando información sobre esta enfermedad. El monitoreo, la rotación de cultivos y la correcta elección de híbridos aparecen hoy como las principales herramientas disponibles para reducir el riesgo sanitario en futuras campañas.
Fuente: https://www.aapresid.org.ar/es/novedades/69cc5b73bf363b3159cda75d



