Aapresid reunió en Santa Fe a especialistas y productores para analizar estrategias de monitoreo y control frente al avance de la chicharrita del maíz y el gusano cogollero.
La Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) realizó en Villa Trinidad, Santa Fe, una jornada técnica centrada en dos de las principales amenazas para el maíz: la chicharrita (Dalbulus maidis) y el gusano cogollero (Spodoptera frugiperda). Del encuentro participaron productores, asesores, investigadores y empresas vinculadas al manejo sanitario del cultivo.
Durante la actividad, especialistas de la Estación Experimental Obispo Colombres y referentes privados coincidieron en que el enfoque frente a la chicharrita cambió de manera significativa. El objetivo ya no es eliminar completamente la plaga, sino reducir su capacidad de transmitir enfermedades mediante monitoreos precisos y controles oportunos.
Los técnicos remarcaron que esta campaña mostró una aparición mucho más temprana de la plaga, especialmente en maíces tardíos. Sin embargo, destacaron que los lotes manejados con seguimiento permanente y aplicaciones en el momento adecuado lograron mantener bajos niveles de infectividad y escasa presencia de síntomas.
En ese sentido, el monitoreo se consolidó como la herramienta central del manejo. Los especialistas recomendaron realizar evaluaciones sistemáticas en distintas etapas del cultivo y evitar decisiones apresuradas basadas únicamente en la detección aislada de insectos. También subrayaron la importancia de analizar la infectividad de las poblaciones antes de la siembra para anticipar riesgos sanitarios.
Respecto al gusano cogollero, los técnicos alertaron sobre cambios en el comportamiento de la plaga y señales de pérdida de eficacia en algunas tecnologías Bt. Los primeros casos de quiebre de la tecnología Vip3A ya fueron detectados en distintas regiones productivas, lo que obliga a revisar estrategias de manejo y monitoreo.
Para el control del cogollero, los especialistas insistieron en la necesidad de intervenir en estadios tempranos, cuando las larvas todavía son pequeñas. Según explicaron, muchas aplicaciones pierden efectividad porque se realizan tarde, cuando el daño ya está avanzado y las orugas superaron el tamaño recomendado para un control eficiente.
La jornada también incluyó recorridas por ensayos a campo y demostraciones sobre aplicaciones con drones, donde se analizaron aspectos vinculados a calidad de aplicación, cobertura y eficacia de control. El mensaje final fue claro: el manejo exitoso depende cada vez más de la observación detallada, el monitoreo permanente y decisiones ajustadas a cada lote y situación productiva.
Fuente: https://www.aapresid.org.ar/es/novedades/69cc5d4abf363b3159cda8fe



