El INTA incorporó nuevas herramientas para analizar y procesar fibras de llama y vicuña, mejorando su calidad, comercialización y acceso a mercados de alto valor.
La incorporación de nuevas tecnologías está marcando un punto de inflexión para la cadena de fibras de camélidos en el noroeste argentino. En los últimos años, el desarrollo de equipos de descerdado y la creación del primer laboratorio de fibras animales del NOA permitieron mejorar la calidad de las fibras de llama y vicuña, generando mayores oportunidades comerciales para los productores y agregando valor a una actividad tradicional de la región.
Desde el INTA destacaron que uno de los principales avances fue la incorporación de unidades de descerdado, especialmente en Catamarca, donde esta tecnología posibilita obtener fibras más limpias y uniformes. En el caso de la vicuña, esto representa una mejora significativa para la comercialización, mientras que en la producción de llama permite elaborar hilados de mayor calidad y confort, con características acordes a las exigencias de mercados internacionales, especialmente los europeos.
Otro de los pilares de este proceso de innovación es el Laboratorio de Fibras Animales del INTA Abra Pampa, equipado con tecnología peruana Fiber EC. Allí se realizan análisis que permiten conocer con precisión la calidad de la materia prima, tanto de los animales como de los lotes comerciales. Esta información posibilita clasificar las fibras según parámetros objetivos y comercializarlas por su calidad, en lugar de hacerlo únicamente por peso, mejorando así el ingreso de los productores.
Los especialistas explicaron que el monitoreo no solo contempla la finura de la fibra, sino también el largo de la mecha, un aspecto determinante para la elaboración de hilados resistentes. En el caso de la llama se requieren aproximadamente siete centímetros de longitud al momento de la esquila, mientras que para la vicuña el mínimo es de tres centímetros. Estas mediciones permiten mantener estándares de producción y asegurar un producto competitivo para la industria textil.
Asimismo, recordaron que la vicuña es una especie silvestre protegida por acuerdos internacionales, por lo que su aprovechamiento solo puede realizarse bajo estrictos planes de manejo autorizados por las autoridades competentes. El procedimiento contempla la captura, esquila bajo normas de bienestar animal y posterior liberación de los ejemplares, garantizando un aprovechamiento sustentable de una de las fibras naturales más finas y valiosas del mundo.
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