Especialistas del INTA recomiendan anticipar decisiones de manejo ante la previsión de un año Niño, que podría traer lluvias superiores a lo normal y aumentar el riesgo de anegamientos en amplias regiones del país.
La confirmación de un nuevo evento climático El Niño para los próximos meses plantea un escenario de mayores precipitaciones en buena parte de la Argentina, especialmente en la cuenca del Plata. Frente a este panorama, especialistas del INTA destacan la importancia de planificar con anticipación para minimizar el impacto de los excesos hídricos y aprovechar las oportunidades productivas que ofrece un año con mayor disponibilidad de agua.
Pablo Mercuri, director del Centro de Investigación de Recursos Naturales del INTA, explicó que los eventos Niño de intensidad moderada o fuerte suelen incrementar el riesgo de inundaciones y anegamientos en las cuencas de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, además de sus afluentes. Las zonas bajas, las áreas ribereñas y los sectores cercanos a cursos de agua son las más expuestas, por lo que resulta fundamental evaluar desde ahora el estado de los suelos y la capacidad de almacenamiento de humedales, lagunas y otros reservorios naturales.
En los sistemas ganaderos, el organismo recomienda organizar con tiempo las reservas forrajeras y priorizar su almacenamiento en los sectores más elevados de los establecimientos. También aconseja planificar pastoreos diferidos para contar con alternativas en caso de que los bajos permanezcan anegados. En agricultura, en tanto, un escenario con mayor disponibilidad de agua permite pensar en planteos de mayor potencial, como siembras tempranas, dobles cultivos y estrategias de fertilización que favorezcan una mayor captación de los recursos disponibles.
Los especialistas remarcan además que el manejo por ambientes adquiere un rol clave durante este tipo de campañas. Adaptar las prácticas según las características de lomas, medias lomas y bajos permite reducir riesgos y mejorar la eficiencia de los sistemas productivos. Del mismo modo, recomiendan reforzar las prácticas de conservación de suelos, especialmente en zonas con pendiente, mediante herramientas como terrazas, curvas de nivel y otras estrategias destinadas a disminuir la erosión causada por lluvias intensas.
Desde el INTA también insisten en la necesidad de realizar un seguimiento permanente de los pronósticos climáticos y de utilizar las herramientas de monitoreo disponibles para actualizar las decisiones de manejo. Informes agrometeorológicos, mapas de humedad del suelo e indicadores de vegetación permiten anticipar escenarios y tomar medidas oportunas, transformando la información climática en una herramienta estratégica para reducir pérdidas y mejorar la productividad.



