Desde abril, la incertidumbre domina el comercio exterior de EE.UU. Las medidas de la administración Trump sobre aranceles generan tensiones globales y presionan a la agroindustria.
Desde el denominado “Día de la Liberación” el pasado 2 de abril de 2025, el comercio internacional con Estados Unidos atraviesa una etapa marcada por la incertidumbre. La política arancelaria de la administración Trump, basada en la reciprocidad de tarifas y sanciones específicas, impacta de lleno en sectores sensibles como el de los agroquímicos.
Uno de los puntos más controvertidos es el mantenimiento de un arancel del 20% a los productos vinculados al fentanilo de origen chino, que no pueden acceder a reintegros por exportaciones. Además, Canadá y México enfrentan aranceles del 35% y 25% respectivamente para importaciones que no cumplen con las reglas de origen del T-MEC.
En paralelo, Estados Unidos sostiene tarifas recíprocas sobre China del 10%, aunque con un historial de picos de hasta 125%. Si bien recientes negociaciones abrieron la posibilidad de extender una prórroga hasta noviembre, persiste la tensión por las restricciones chinas a la exportación de metales raros y componentes estratégicos, lo que podría forzar a Washington a endurecer aún más las sanciones.
La Oficina del Representante Comercial de EE.UU. negocia acuerdos con múltiples países bajo el principio de reciprocidad. En este marco, la Unión Europea, Japón y el Reino Unido se comprometieron a incrementar inversiones y compras de bienes estadounidenses, logrando beneficios arancelarios y eliminación de barreras no tarifarias.
Desde el 7 de agosto, nuevos aranceles afectan directamente a países clave para el comercio de agroquímicos: Brasil (10% + 40%), India (25%), Indonesia (19%), Israel (15%), Suiza (39%), Taiwán (20%), Vietnam (20%) y otros. Estos ajustes, sumados al nuevo arancel del 40% para “transbordos”, obligan a importadores a revisar detalladamente sus operaciones para evitar sanciones.
A la complejidad comercial se suma un frente judicial. Tres cortes estadounidenses, incluida la Corte de Comercio Internacional de Nueva York, dictaminaron que las medidas de Trump no se ajustan al marco legal. El caso ya llegó a la Corte de Apelaciones y todo indica que terminará en la Corte Suprema. Si el máximo tribunal falla en contra, los acuerdos y tarifas podrían quedar anulados e incluso obligar a devolver lo recaudado.
Mientras tanto, los productores de agroquímicos y los importadores se ven obligados a tomar decisiones estratégicas en un escenario global cada vez más volátil. Las definiciones judiciales y las negociaciones en curso serán determinantes para el rumbo del comercio internacional en los próximos meses.



