En Faro 2025, Juan L. Monge analizó cómo la revolución de los datos, la robótica y la inteligencia artificial transforman la lechería y aceleran la toma de decisiones productivas.
La lechería atraviesa una profunda transformación impulsada por la revolución de los datos. Así lo planteó el ingeniero agrónomo y magíster Juan L. Monge, Farm Management Support de Lely Argentina, durante su disertación “Lecherías inteligentes en la revolución de los datos”, en el marco de Faro 2025.
Monge recorrió la evolución de la actividad lechera a la par de las distintas revoluciones industriales. Desde los tambos sin mecanización ni registros, pasando por el ordeñe mecánico y la automatización parcial, hasta llegar a la actualidad, marcada por la conectividad, la robótica avanzada, el internet de las cosas y la inteligencia artificial aplicada a la producción.
En este nuevo escenario, las vacas se convierten en generadoras permanentes de información. Sensores, collares, cámaras, robots de ordeñe y sistemas de alimentación recolectan miles de datos por animal, que luego se integran en plataformas digitales. El desafío, remarcó Monge, ya no es recolectar datos sino transformarlos en información útil, conocimiento y decisiones concretas en tiempo real.
La inteligencia artificial cumple un rol clave al permitir pasar de análisis descriptivos a modelos predictivos y prescriptivos. De este modo, los sistemas no solo explican qué ocurrió y por qué, sino que anticipan escenarios y sugieren acciones, desde la detección temprana de enfermedades hasta decisiones reproductivas, sanitarias y económicas.
Según el especialista, esta tecnología impacta en todos los niveles de gestión del tambo: operativo, táctico y estratégico. Desde el operario que recibe alertas en su celular hasta la gerencia que proyecta producción, ingresos y necesidades financieras con meses de anticipación, la información integrada se vuelve un insumo central.
Finalmente, Monge subrayó que la lechería 4.0 no es una moda pasajera. La tecnología es una herramienta, pero el eje de la transformación siguen siendo las personas, la capacitación continua y la capacidad de adaptarse. En un contexto donde el consumidor exige trazabilidad, bienestar animal y transparencia, la pregunta ya no es cuánto más se pagará la leche, sino si, sin estos cambios, habrá mercado para venderla.



