martes, marzo 10, 2026

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Gramíneas estivales: claves de manejo de cara al verano 2026

Con la llegada del calor, las gramíneas vuelven a ganar protagonismo. La Encuesta REM 2025 destaca la necesidad de anticiparse con monitoreo y estrategias integradas.

Como en cada campaña, las gramíneas estivales se consolidan como uno de los principales desafíos en los sistemas productivos. Los datos de la Encuesta REM 2025, que relevó más de 1,8 millones de hectáreas en todo el país, muestran que estas malezas tienen un peso decisivo tanto en los barbechos de primavera como durante el ciclo de los cultivos de verano, obligando a ajustar decisiones de manejo desde etapas tempranas.

Entre las especies más mencionadas por los productores se destacan Eleusine indica, Chloris spp., Digitaria sanguinalis, Echinochloa spp. y Sorghum halepense. Se trata de gramíneas con alta capacidad de adaptación, emergencias escalonadas y, en muchos casos, antecedentes de tolerancia o resistencia a distintos herbicidas, lo que complejiza su control.

El último mapeo nacional de la REM confirma la magnitud del problema. Sorghum halepense resistente a glifosato alcanza 12,8 millones de hectáreas, seguido por Echinochloa colona RG (12,7 millones), Eleusine indica RG (12 millones) y el complejo de Chloris con alrededor de 11 millones de hectáreas afectadas. La dinámica de estas malezas está fuertemente asociada al aumento de la temperatura y la disponibilidad de agua, con emergencias que comienzan en primavera y se extienden durante gran parte del verano.

En este contexto, la identificación temprana resulta clave para evitar controles ineficientes. Reconocer correctamente las especies en estadios iniciales, a partir de características como el porte, las hojas, la lígula o la pilosidad, permite elegir las estrategias más adecuadas cuando las opciones de control aún son más eficaces.

Desde el punto de vista del manejo, las prácticas culturales cumplen un rol central. Una buena cobertura del suelo, el uso de cultivos de servicio y un adecuado logro del cultivo —con semillas de alto vigor, densidades ajustadas y mayor competencia temprana— ayudan a reducir la presión de gramíneas y a mejorar la eficiencia de las herramientas químicas. A esto se suma el uso responsable de eventos biotecnológicos y la rotación de sitios de acción.

En cuanto al manejo químico, el barbecho de primavera aparece como un momento crítico. Los controles tempranos y el uso de herbicidas residuales de distintos modos de acción permiten disminuir nuevas emergencias y evitar que el problema se traslade al cultivo, donde las ventanas de control son más acotadas. En especies perennes como S. halepense, las aplicaciones bien posicionadas y el manejo localizado de los primeros focos resultan determinantes.

Finalmente, prácticas como la limpieza de las cosechadoras, el monitoreo frecuente y la detección temprana de escapes completan una estrategia integral. Frente a la complejidad que presentan las gramíneas estivales, la anticipación y el manejo integrado siguen siendo las mejores herramientas para llegar al verano 2026 con mayor previsibilidad.

FUENTE : https://www.aapresid.org.ar/es/novedades/6953fdc2bf363b3159a3e422

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