El avance de acuerdos con la UE y EE.UU. abre oportunidades, pero también plantea desafíos para la competitividad del agro argentino.
El agro argentino vuelve a ocupar un lugar central en la agenda internacional ante el avance de acuerdos comerciales con la Unión Europea y el acercamiento a Estados Unidos. Tras años de negociaciones, estos procesos prometen redefinir el escenario para la agroindustria, aunque aún persisten incertidumbres sobre su implementación y efectos reales.
El acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea, negociado durante más de tres décadas, se encuentra en una etapa clave pero aún enfrenta obstáculos institucionales. Si bien ya fue firmado, su entrada en vigor depende de definiciones dentro del bloque europeo. Aun así, se destaca como una herramienta que podría aportar previsibilidad y reglas claras para el comercio.
Entre los beneficios potenciales para el agro se incluyen la reducción de aranceles y la validación de estándares internacionales, lo que facilitaría el acceso a mercados exigentes. Sin embargo, también implicará adaptaciones, como el cumplimiento de normativas técnicas y cambios en denominaciones de productos.
En paralelo, la relación con Estados Unidos abre nuevas oportunidades bajo un enfoque más pragmático. La posibilidad de integrarse a cadenas de valor, especialmente en sectores como agropartes, aparece como una ventaja estratégica en un contexto global de reconfiguración comercial.
No obstante, también surgen desafíos. En el caso de la carne, por ejemplo, la ampliación de cuotas exportables requiere mejorar la competitividad y la capacidad de cumplimiento. Además, existe preocupación por el impacto que podría tener el ingreso de maquinaria usada sobre la industria local.
A nivel general, los especialistas coinciden en que los acuerdos por sí solos no garantizan un salto exportador. Para aprovechar estas oportunidades, Argentina deberá resolver problemas estructurales internos, como los altos costos productivos y la carga impositiva.
En un contexto global cada vez más competitivo, la inserción internacional del agro dependerá tanto de los acuerdos externos como de la capacidad del país para fortalecer su propio sistema productivo y transformar esas oportunidades en crecimiento sostenido.
Fuente: https://www.aapresid.org.ar/es/novedades/69a9cbddbf363b3159be4de6



