Un ensayo de larga duración en Chaco mostró que integrar agricultura y ganadería mejora la infiltración, aumenta la biomasa y aporta mayor productividad.
Un ensayo realizado por el INTA Las Breñas confirmó los beneficios de integrar agricultura y ganadería en sistemas mixtos mediante el uso de cultivos de servicio con pastoreo. La experiencia demostró mejoras significativas en indicadores clave del suelo, además de aportar producción de carne y fortalecer la sustentabilidad de los planteos productivos.
Los técnicos explicaron que el objetivo del trabajo fue acelerar la recuperación de propiedades físicas y biológicas del suelo, un proceso que en sistemas agrícolas tradicionales puede demandar entre cinco y nueve años. Para ello, evaluaron cultivos de servicio como avena y vicia, seleccionados por su capacidad de rebrote y por su aporte a la materia orgánica. Ambos fueron utilizados como recurso forrajero invernal dentro de un esquema de pastoreo intensivo racional.
El ensayo incluyó el pastoreo de 26 vaquillas Braford en una superficie de 10 hectáreas. Los resultados mostraron una ganancia de 80 kilos de carne por animal en apenas 80 días, con una producción equivalente a 200 kilos de carne por hectárea. Además, se registraron niveles de biomasa aérea de entre 3.000 y 5.000 kilos de materia seca, dependiendo del tiempo de clausura de las parcelas.
Entre los indicadores más destacados, el INTA observó una mejora sustancial en la infiltración del agua, que pasó de 20 a 80 milímetros por hora, junto con un incremento superior a 20 milímetros de agua almacenada en el perfil del suelo. También se detectó una disminución en la densidad aparente del suelo, un indicador vinculado a una mejor estructura y mayor capacidad productiva.
Desde el organismo remarcaron que estos sistemas permiten combinar ciclos cortos de agricultura y ganadería de manera eficiente, ofreciendo una alternativa productiva adaptable a distintas regiones y con impactos positivos tanto económicos como ambientales.
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