Especialistas CREA remarcaron que la implantación y la uniformidad del cultivo son claves para alcanzar altos rindes y maximizar el potencial productivo del girasol.
La correcta implantación del girasol volvió a posicionarse como uno de los factores más determinantes para alcanzar buenos rendimientos. Así lo aseguró Agustín Giorno, coordinador técnico agrícola de las regiones CREA Sudoeste y Oeste Arenoso, durante una exposición realizada en el Congreso Asagir 2026 en Mar del Plata.
El especialista explicó que la variable que mejor se relaciona con el rendimiento es el denominado “coeficiente de logro”, es decir, la cantidad de capítulos fértiles efectivamente obtenidos en relación con la densidad sembrada. Según los ensayos realizados por CREA Sudoeste, este indicador explicó más de la mitad de la variación de rendimiento y cerca del 90% del potencial productivo del cultivo.
“Un girasol exitoso necesariamente parte de un buen logro”, sostuvo Giorno, quien destacó que el verdadero período crítico de la oleaginosa ocurre en la implantación. Por eso, lograr cultivos homogéneos y vigorosos desde el inicio aparece como la principal condición para maximizar resultados.
Otro de los puntos analizados fue la fecha de siembra. Aunque las implantaciones tempranas pueden favorecer la expresión del potencial del cultivo, temperaturas demasiado bajas al momento de la emergencia pueden afectar el logro y comprometer el rendimiento. En la región sudoeste, la ventana óptima suele ubicarse hacia mediados de octubre, aunque puede adelantarse bajo ciertas condiciones de suelo y temperatura.
En materia de manejo, los trabajos realizados por CREA no encontraron respuestas consistentes al uso de densidades variables de siembra. En cambio, sí se observaron efectos positivos asociados a la fertilización nitrogenada, tanto en rendimiento como en contenido de materia grasa, especialmente según el historial del lote y la rotación agrícola.
Los ensayos también mostraron resultados interesantes con fertilización foliar, una tecnología que empieza a ganar espacio dentro del manejo del cultivo. Por el contrario, en fósforo no se detectaron beneficios productivos claros y, en algunos casos, la fertilización en la línea incluso perjudicó el logro de plantas.
Finalmente, Giorno destacó el rol estratégico del girasol en regiones con alta variabilidad ambiental como el sudoeste bonaerense. Además, señaló que la competitividad relativa del cultivo frente a la soja suele mejorar durante campañas influenciadas por eventos “La Niña”, donde el girasol logra adaptarse mejor a condiciones de menor disponibilidad hídrica.



