Especialistas del INTA La Rioja utilizan drones y fotogrametría para evaluar el estado de los reservorios hídricos, optimizar su conservación y planificar mejoras en comunidades rurales.
El uso de drones equipados con tecnología de alta precisión se consolida como una herramienta innovadora para el monitoreo de represas en los Llanos de La Rioja. Especialistas del INTA La Rioja incorporaron la fotogrametría mediante vehículos aéreos no tripulados para obtener información detallada sobre el estado de los reservorios hídricos, con el objetivo de optimizar su conservación y mejorar la gestión del recurso.
Entre los aspectos que se evalúan se encuentran la capacidad de almacenamiento de las represas, la acumulación de sedimentos, el desarrollo de la vegetación en sus alrededores y el estado de las estructuras destinadas al mantenimiento. Estos factores son determinantes para garantizar el correcto funcionamiento de los reservorios y planificar intervenciones que prolonguen su vida útil.
Para llevar adelante los relevamientos, el equipo técnico utilizó un dron Phantom 4 Multispectral junto con una base RTK, un sistema que permite obtener una precisión centimétrica en el procesamiento de imágenes. A partir de los vuelos se generaron modelos digitales de elevación, curvas de nivel y otros productos cartográficos que facilitan un diagnóstico preciso de la infraestructura y de las condiciones del entorno.
Desde el INTA destacaron que la fotogrametría con drones representa una metodología ágil, práctica y eficiente para evaluar el estado de conservación de las represas. Además de identificar problemas vinculados con la infraestructura, la tecnología permite analizar la distribución de la vegetación y cuantificar la acumulación de sedimentos, información clave para definir estrategias de manejo y mantenimiento.
Los datos obtenidos también aportan una visión integral sobre la gestión de estos reservorios en los Llanos riojanos. A partir de esa información es posible diseñar proyectos destinados a mejorar la infraestructura hídrica tanto en establecimientos agropecuarios como en comunidades rurales, fortaleciendo el aprovechamiento del agua en una región donde este recurso resulta estratégico para el desarrollo productivo y social.
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