Especialistas del INTA El Colorado destacan que una correcta planificación e implantación de verdeos de invierno permite garantizar forraje de calidad y mejorar la alimentación del rodeo durante los meses críticos.
En los sistemas ganaderos del norte argentino, la escasez de pasto durante el invierno representa uno de los principales desafíos para mantener la productividad. Ante este escenario, especialistas del INTA El Colorado, en Formosa, recomiendan incorporar verdeos de invierno como una estrategia para asegurar la oferta de forraje de alta calidad hasta la llegada de la primavera y reducir el impacto del tradicional bache forrajero.
De acuerdo con los técnicos, el éxito de estos planteos comienza mucho antes de la siembra. La elección de lotes con buena aptitud productiva, suelos profundos y disponibilidad de agua resulta fundamental, al igual que la realización de un barbecho de entre 40 y 45 días para favorecer la mineralización del suelo y generar una adecuada cama de siembra. En la región, la implantación suele realizarse entre mediados de marzo y abril, siempre que se registren precipitaciones iniciales de entre 30 y 50 milímetros.
Entre las especies más utilizadas sobresale la avena, tanto en siembras puras como en consociación con leguminosas como vicia o melilotus, una combinación que mejora el equilibrio entre fibra y proteína. En el sur de Formosa también se destaca el uso de alfalfa, destinada tanto al pastoreo como a la elaboración de reservas. Estos verdeos pueden producir entre 3.000 y 5.000 kilos de materia seca por hectárea y ofrecen elevados niveles de digestibilidad, con contenidos de proteína que rondan entre el 17 y el 20 %.
Los especialistas remarcan que el manejo del pastoreo es determinante para aprovechar todo el potencial de estos recursos. Recomiendan implementar sistemas de pastoreo rotativo, con períodos de ocupación de no más de dos días y una carga animal ajustada a la disponibilidad de forraje. De esta manera, se favorecen entre dos y tres rebrotes durante la campaña y se protege el ápice de crecimiento de las plantas, condición indispensable para mantener la producción de pasto.
Además, los verdeos de invierno suelen complementarse con pasturas megatérmicas diferidas, que aportan fibra a la dieta y permiten alcanzar un mejor equilibrio nutricional para el rodeo. Aunque el pastoreo directo es el destino más frecuente, los excedentes también pueden utilizarse para confeccionar rollos y generar reservas. Si bien la variabilidad climática del otoño y los costos de implantación continúan siendo desafíos para los productores, desde el INTA sostienen que una adecuada planificación y manejo convierten a los verdeos de invierno en una herramienta estratégica para mejorar la eficiencia de los sistemas ganaderos subtropicales.



