El proyecto de CREA evalúa decisiones productivas con indicadores ambientales y sociales. La experiencia del CREA Jesús María muestra cómo medir mejora la toma de decisiones.
Desde 2020, la red CREA impulsa el proyecto Sistemas Productivos Sostenibles con el objetivo de analizar cómo las decisiones empresarias impactan en la producción, el ambiente y las personas. La iniciativa busca construir indicadores claros y comparables que permitan evaluar y mejorar los sistemas productivos con una mirada integral.
Los avances y aprendizajes del proyecto fueron presentados en el Congreso CREA 2025 por Joaquín Bello, coordinador de la iniciativa, y Ezequiel Nasser Marzo, gerente de producción de Tomás Drysdale y Cía. e integrante del CREA Jesús María. Ambos destacaron la importancia de contar con datos objetivos para corregir rumbos y sostener decisiones en el tiempo.
El proyecto nació en el ámbito de la Comisión Nacional de Agricultura y la Mesa de Planes Nacionales de CREA. “La idea fue demostrar que siempre se puede hacer mejor, con indicadores mensurables y comparables que ayuden a evaluar los sistemas y ajustar decisiones”, explicó Bello. En una primera etapa, junto a Bayer como aliado estratégico, se desarrollaron 28 unidades de experimentación en distintas regiones del país.
La sostenibilidad, remarcaron, no puede pensarse sin rentabilidad, pero tampoco desconectada del impacto ambiental y social. El proyecto incorpora indicadores productivos y económicos, pero también variables como emisiones de carbono, balance de nutrientes, eficiencia en el uso del agua y aspectos sociales vinculados al empleo y al trabajo digno.
Tras varios años de trabajo, el foco pasó de los ensayos a campo al análisis de la información acumulada en plataformas como DAT y DATEX. La fortaleza del movimiento CREA es la disponibilidad de datos históricos que permiten contrastar resultados y evaluar prácticas en distintos contextos productivos y a lo largo del tiempo.
En Jesús María, el establecimiento La Florida funciona como unidad de aprendizaje. Ubicado en un entorno urbano y productivo sensible, permitió poner a prueba decisiones de manejo orientadas a reducir impactos, como la adopción de cultivos de servicio, la reducción de herbicidas hormonales y el uso variable de insumos.
La incorporación de tecnología fue clave en ese proceso. El uso de drones, mapas de malezas y aplicaciones selectivas permitió reducir entre un 80 y un 90% el uso de herbicidas en algunas situaciones, con beneficios económicos y ambientales. “Medir nos cambió la forma de decidir”, resumieron desde la empresa, destacando que no existen recetas únicas, sino equilibrios dinámicos que deben gestionarse con información y visión de largo plazo.



