Un desarrollo en San Juan junto al CONICET transforma subproductos agroindustriales en un biofertilizante eficiente, que mejora el suelo y promueve una agricultura más sostenible.
La gestión del suelo se posiciona como uno de los principales desafíos de la agricultura moderna. En este contexto, un equipo de investigación en San Juan, en articulación con el CONICET, desarrolló Biopellet, un biofertilizante pelletizado que surge a partir de residuos de la agroindustria local.
El producto combina materia orgánica, nutrientes y microorganismos beneficiosos, logrando una solución integral para mejorar la fertilidad física, química y biológica del suelo. A diferencia del compost tradicional, su formulación órgano-mineral permite una mayor eficiencia en la disponibilidad y absorción de nutrientes por parte de los cultivos.
Además, el proceso de pelletización reduce la humedad y el volumen del material, facilitando su transporte y aplicación en el campo. De esta manera, Biopellet no solo optimiza la logística productiva, sino que también impulsa una economía circular al reincorporar nutrientes al suelo, disminuyendo la dependencia de fertilizantes sintéticos y promoviendo sistemas agrícolas más sostenibles.
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