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Desarrollan papas resistentes a dos de los virus más dañinos del cultivo

Investigadores del INTA obtuvieron líneas comerciales de papa Kennebec resistentes al PVY y al PLRV, manteniendo el rendimiento y la calidad para uso industrial.

Un equipo de investigadores del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (IABIMO) del INTA Castelar desarrolló líneas comerciales de papa del cultivar Kennebec con resistencia simultánea a dos de las enfermedades virales más importantes del cultivo: el virus Y de la papa (PVY) y el virus del enrollamiento de la hoja (PLRV). El avance representa un aporte significativo para reducir pérdidas productivas y mejorar la sanidad del cultivo.

Natalia Almacia, integrante del grupo de trabajo liderado por la doctora Cecilia Vázquez Rovere, explicó que el proyecto comenzó hace más de dos décadas con el objetivo de enfrentar un problema frecuente en los lotes comerciales: la coinfección por ambos virus, una situación que incrementa considerablemente los daños sobre el rendimiento y la calidad de los tubérculos. Para ello, los investigadores combinaron dos estrategias biotecnológicas diferentes, una basada en la expresión de una proteína de cápside para conferir resistencia al PVY y otra mediante silenciamiento por ARN para lograr resistencia al PLRV.

Las líneas obtenidas fueron evaluadas durante años en invernadero y posteriormente en distintos ensayos a campo, bajo condiciones de alta presión de infección. Los resultados demostraron una resistencia efectiva frente a ambos virus y un comportamiento agronómico altamente satisfactorio. Además, conservaron todas las características productivas y de calidad propias del cultivar Kennebec.

Los investigadores destacaron que este aspecto resulta fundamental, ya que Kennebec es una de las variedades más utilizadas por la industria debido a su menor contenido de agua, una característica que favorece la elaboración de papas prefritas, bastones congelados, puré y otros productos procesados. De este modo, la incorporación de resistencia genética permite proteger un material de alto valor comercial sin modificar sus atributos industriales.

La papa constituye la hortaliza más consumida en la Argentina y el tercer cultivo alimentario de mayor importancia a nivel mundial. En ese contexto, el desarrollo de variedades resistentes mediante ingeniería genética aparece como una herramienta estratégica para disminuir pérdidas económicas, mejorar la productividad y fortalecer la competitividad de toda la cadena productiva.

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