Un ensayo en la Cuenca del Salado mostró que aumentar el peso de las madres no mejora la eficiencia productiva. La selección genética aparece como la estrategia más conveniente.
Investigadores del INTA demostraron que incrementar el tamaño de las vacas no es la estrategia más eficiente para obtener animales con mayor peso de faena. Los resultados, obtenidos en un ensayo realizado en la Cuenca del Salado, indican que la selección genética permite alcanzar pesos de exportación con biotipos moderados, reduciendo al mismo tiempo los requerimientos de mantenimiento del rodeo.
El estudio analizó la relación entre el peso adulto de las madres y el crecimiento de sus crías. Si bien se comprobó que las vacas de mayor tamaño producen terneros más pesados, también requieren una mayor cantidad de recursos para mantenerse y presentan un menor nivel de eficiencia en relación con los kilos destetados. Además, estos animales demandan más alimento y, en determinadas condiciones, pueden registrar menores índices reproductivos.
A partir de estos resultados, el INTA puso en marcha una nueva línea de investigación, financiada por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), para comparar dos biotipos bovinos: uno de tamaño moderado y otro de mayor porte. El objetivo es determinar si es posible producir carne de calidad y con pesos aptos para exportación sin modificar el biotipo adaptado a las condiciones productivas de la Cuenca del Salado.
Los investigadores destacaron que las actuales evaluaciones genéticas disponibles en las asociaciones de criadores permiten seleccionar toros capaces de producir terneros de bajo peso al nacer, con un rápido crecimiento durante los primeros meses y un peso final elevado al momento de la faena, sin que continúen aumentando excesivamente de tamaño en la edad adulta. Esta herramienta ofrece una alternativa más eficiente que incrementar el peso de las madres.
El proyecto también incorporará el análisis del impacto ambiental de cada biotipo. Mediante una calculadora específica se estimarán las emisiones generadas por los animales hasta la faena, con el propósito de identificar qué estrategia genética permite producir más carne por kilogramo emitido. De esta manera, el INTA busca aportar información para mejorar la eficiencia económica y ambiental de la ganadería argentina.
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