Productores y especialistas advierten sobre el crecimiento descontrolado de la especie, que compite con la ganadería por el forraje y amenaza la sustentabilidad de la región.
En la Patagonia crece la preocupación por la expansión sin control del guanaco. Así lo señaló “Chacho”, biólogo cuantitativo, quien advirtió que la población de esta especie atraviesa un crecimiento exponencial que pone en riesgo la producción ovina y la conservación de los suelos.
Según el especialista, el principal problema no es la existencia del guanaco en sí, sino el número de ejemplares que hoy supera ampliamente la capacidad de carga de los campos. “Si la situación sigue igual, las ovejas se van a quedar sin pasto, la tierra se degradará y, en consecuencia, también los guanacos terminarán muriendo, pero dejando un ecosistema arrasado”, afirmó.
El experto comparó la situación con lo que ocurre en otros países donde especies autóctonas y emblemáticas, como los canguros en Australia, los alces en Noruega o los ciervos en Escocia, son controladas mediante planes de manejo. “En la Patagonia parece ser el único gran herbívoro del mundo que no se controla”, cuestionó.
En septiembre de 2024 se derogó el Plan Nacional de Protección del Guanaco, cuestionado por productores y técnicos por no contemplar el impacto poblacional. Cada provincia es ahora responsable de definir su estrategia. Santa Cruz ya trabaja en un nuevo plan de manejo y se espera que Chubut siga el mismo camino.
No obstante, el control no será sencillo. Se trata de un animal veloz y resistente, cuya caza implica costos elevados y riesgos logísticos. “El guanaco aguanta la falta de agua y de pasto, pero no sobrevive a inviernos muy crudos. Como los últimos 40 años registraron pocos inviernos extremos, su población creció sin freno”, explicó el biólogo.
De no mediar acciones urgentes, advierte que la dinámica exponencial de crecimiento seguirá poniendo en jaque a los sistemas productivos patagónicos y a la sostenibilidad ambiental de la región.



