El INTA avanza con 30 líneas de banana Cavendish adaptadas al norte del país, con rindes superiores, mejor calidad comercial y mayor tolerancia a enfermedades clave del cultivo.
Después de más de 20 años de trabajo sostenido, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) consolida en Formosa un programa de mejoramiento genético que apunta a transformar la producción bananera nacional. En su estación experimental de Laguna Naineck, el organismo desarrolló 30 líneas avanzadas de banana Cavendish con rindes superiores al promedio argentino y mayor resistencia a enfermedades foliares como la Sigatoka amarilla (Mycosphaerella musicola).
El equipo técnico evaluó durante más de cuatro ciclos productivos un total de 36 variables fenológicas, agronómicas y comerciales, además de aplicar herramientas de marcadores moleculares. A partir de esos ensayos comparativos, se seleccionaron 12 clones organizados en tres grupos de variedades, pensados para abastecer mercados nacional, regional y local.
Las variedades destinadas al mercado nacional presentan porte medio, pseudotallo de excelente diámetro y cáscara firme, apta para transporte de larga distancia. Alcanzan rendimientos superiores a 33 toneladas por hectárea y ofrecen una calidad comercial que les permite competir con fruta importada, tanto por presentación como por sabor y firmeza.
Para el mercado regional —que incluye polos productivos y centros de consumo del NEA y Litoral— se desarrollaron materiales de pseudotallo robusto, buen rendimiento y tolerancia moderada a Sigatoka amarilla. Si bien requieren cuidados específicos en poscosecha, garantizan fruta uniforme y estable para circuitos de mediana distancia.
En el segmento local, las líneas seleccionadas se destacan por mayor cantidad de dedos por racimo, una característica clave cuando la banana se comercializa por docena. Aunque presentan cáscara más sensible al transporte, combinan rendimiento medio a alto con una calidad organoléptica muy valorada en mercados de cercanía.
Desde el organismo subrayan que no existe una única variedad ideal, sino grupos de clones adaptados a distintos esquemas productivos y objetivos comerciales. Las variedades élite pueden aportar entre 18 y 20 % de la rentabilidad total del cultivo, mientras que el resto depende del manejo y la incorporación de tecnología adecuada.
El banano es una actividad estratégica para provincias como Salta, Jujuy, Formosa y Misiones, donde cumple un rol social y económico central en las economías regionales. Con estas nuevas líneas, el INTA busca fortalecer la competitividad del sector, aumentar la producción local y avanzar en la sustitución de importaciones con fruta de calidad y adaptación comprobada al norte argentino.



