El cultivo se expande en Argentina con foco en calidad y exportación. El sector impulsa un simposio clave para fortalecer su desarrollo.
La nuez pecán se consolida como una de las economías regionales con mayor proyección en Argentina, impulsada por una demanda internacional sostenida y por su alto valor nutricional. Actualmente, el país cuenta con unas 12.000 hectáreas implantadas y una producción cercana a las 3.000 toneladas, de las cuales alrededor del 65% se destina a exportación.
El crecimiento del cultivo se aceleró desde comienzos de los años 2000, con la incorporación de genética adaptada a distintos ambientes productivos. Si bien Entre Ríos y Buenos Aires concentran la mayor superficie, en los últimos años se expandió hacia provincias del norte y centro del país, reflejando su versatilidad.
En regiones como el NOA, el pecán muestra un gran potencial productivo, especialmente en ambientes cálidos y secos. Allí, la tecnificación de los sistemas, con riego presurizado, alta densidad de plantación y mecanización, permite mejorar los rendimientos y la calidad del producto.
El desarrollo del sector también está vinculado a la adopción de tecnología en la postcosecha. Procesos como secado, clasificación, pelado y almacenamiento se volvieron determinantes para acceder a mercados exigentes y capturar mayor valor.
A nivel comercial, Argentina ha logrado abrir y consolidar destinos en América, Europa, Asia y Medio Oriente, con hitos recientes como el ingreso al mercado chino. Esta diversificación fortalece su posicionamiento como proveedor del hemisferio sur.
Desde el sector destacan que el crecimiento se apoya en tres pilares: la demanda global, la profesionalización técnica y el trabajo conjunto entre productores, instituciones y organismos de investigación. Además, el ingreso en producción de montes jóvenes anticipa un aumento del volumen en los próximos años.
En este contexto, el IV Simposio Sudamericano del Pecán y la Convención Anual de CAPPECÁN, que se realizarán en octubre en Tucumán y Catamarca, se presentan como espacios clave para compartir avances, fortalecer la articulación y proyectar el futuro del cultivo en la región.



