Un ensayo del INTA Reconquista mostró que la fertilización variable reduce costos y mejora la eficiencia sin afectar el rendimiento del cultivo.
Especialistas del INTA Reconquista, en Reconquista, evaluaron una estrategia de agricultura de precisión que permitió reducir en más de la mitad el uso de nitrógeno en girasol. La experiencia combinó drones, sensores multiespectrales y algoritmos para definir dosis ajustadas según la necesidad de cada ambiente del lote.
El objetivo fue reemplazar la fertilización uniforme tradicional por un manejo sitio-específico. En lugar de aplicar la misma cantidad de fertilizante en toda la superficie, el sistema identificó diferencias internas del cultivo y asignó nitrógeno en función del estado real de las plantas.
Para obtener la información, se realizó un vuelo con drones equipados con sensores capaces de medir índices vegetativos como NDVI, GNDVI y NDRE. Estos indicadores permiten detectar variaciones de vigor y crecimiento, generando mapas detallados que sirven de base para la toma de decisiones agronómicas.
Luego, un algoritmo procesó esos datos y transformó las imágenes en recomendaciones concretas de fertilización. Así, se aplicaron mayores dosis en sectores con necesidad nutricional y menores cantidades donde el cultivo ya presentaba buen desarrollo.
Los resultados fueron contundentes: en numerosos casos, la dosis total de nitrógeno aplicada fue inferior al 50% respecto del manejo convencional. A pesar de esa reducción, los rindes se mantuvieron en niveles competitivos, lo que mejoró la eficiencia en el uso del fertilizante.
Desde el organismo destacaron que esta tecnología representa una alternativa concreta para reducir costos, optimizar insumos estratégicos y avanzar hacia sistemas agrícolas más precisos y sustentables.



