Un estudio del INTA, el IBONE y la UNNE analizó la anatomía floral y el desarrollo del polen en arándanos para optimizar cruzamientos y fortalecer programas de mejoramiento genético del cultivo.
Un equipo de investigadores del INTA, del Instituto de Botánica del Nordeste (IBONE) y de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) estudia la biología reproductiva del arándano con el objetivo de mejorar los programas de mejoramiento genético de este cultivo. El trabajo se centra en comprender cómo se desarrollan los órganos reproductivos de la planta y en identificar momentos clave para optimizar los cruzamientos.
La investigación se realizó en plantaciones ubicadas en Bella Vista, Corrientes, y Concordia, Entre Ríos, dos regiones representativas de la producción de arándano en el nordeste argentino. Allí se analizaron las anteras y el desarrollo del polen en los cultivares Emerald y Snowchaser, con el fin de generar información que permita mejorar la eficiencia de los programas de mejoramiento.
Uno de los principales resultados fue la identificación de siete estados florales, definidos a partir de características visibles de la flor y confirmados mediante el estudio de su anatomía interna. Esta clasificación permite determinar con mayor precisión el grado de desarrollo de los órganos reproductivos a lo largo del ciclo del cultivo, una información clave para planificar cruzamientos.
Además, los investigadores vincularon estos estados florales con escalas fenológicas internacionales de referencia, como la escala BBCH y la desarrollada por la Universidad Estatal de Michigan. Esta relación facilita la comparación de los resultados con investigaciones realizadas en otras regiones productoras del mundo.
El estudio también propuso un nuevo patrón de formación de anteras basado en características específicas de las capas que componen su pared, dentro de especies de la familia Ericaceae, a la que pertenece el arándano. Este hallazgo aporta información novedosa sobre la biología reproductiva del cultivo y amplía el conocimiento disponible a nivel internacional.
Los investigadores continúan trabajando para evaluar si las condiciones ambientales de Bella Vista y Concordia influyen en parámetros reproductivos clave, como la producción y viabilidad del polen o la eficiencia de los cruzamientos. Los resultados podrían aportar bases sólidas para diseñar programas de mejoramiento genético adaptados al NEA, una de las principales regiones productoras de arándano del país.



