Productores de la Regional Villa Trinidad de Aapresid volvieron a ensayar dos cultivos de gruesa en una misma campaña. La clave: sembrar girasol temprano y ajustar el manejo para aprovechar la humedad del perfil.
En Villa Trinidad, en el centro-norte de Santa Fe, cada campaña plantea un escenario distinto. Hay años en los que el foco está puesto en cuidar cada milímetro de agua y otros en los que, si el clima acompaña, se abren oportunidades para estrategias más ambiciosas.
Durante la campaña 2025/26, algunos productores comenzaron a detectar señales tempranas que indicaban un buen escenario hídrico. Entre ellos estuvo Facundo Paolucci, productor e ingeniero agrónomo integrante de la Regional Villa Trinidad de Aapresid, quien decidió volver a apostar por una estrategia poco habitual en la zona: implantar dos cultivos de gruesa en la misma campaña.
La decisión no fue improvisada. En esta región los inviernos suelen ser secos y las lluvias más importantes llegan recién a partir de octubre. Por eso, sembrar girasol entre mediados de agosto y comienzos de septiembre es una condición clave para pensar en un segundo cultivo. En esta campaña, el girasol pudo implantarse temprano y las precipitaciones posteriores permitieron que parte del agua quedara almacenada en el perfil.
Para ganar tiempo y aprovechar esa humedad, el cultivo se desecó en madurez fisiológica, lo que permitió adelantar la cosecha. El rendimiento final del girasol se ubicó entre 25 y 30 quintales por hectárea, un resultado considerado correcto para la zona, aunque las expectativas iniciales eran algo mayores.
Tras la cosecha, el lote se destinó a maíz, pero con un manejo ajustado a esta situación particular. Se redujo la densidad a unas 60.000 plantas por hectárea, con siembra a 52 centímetros entre surcos y una fertilización nitrogenada de alrededor de 180 kilos de urea. En los casos donde se optó por soja de segunda, se utilizaron grupos más cortos y menor espaciamiento entre líneas para lograr un cierre rápido del entresurco.
Según explica Mario Giergoff, asistente técnico de la Regional, esta estrategia no es frecuente en la zona debido a las limitantes de los suelos y al régimen de lluvias. En general predominan las rotaciones con trigo y soja, o combinaciones de girasol, maíz y sorgo. “Para que funcione, hay que planificar ambos cultivos como parte de un mismo sistema”, sostiene.
En paralelo, la Regional Villa Trinidad está generando información local para evaluar esta alternativa productiva. Entre otros trabajos, se desarrolla un ensayo comparativo de híbridos de maíz sembrados sobre girasol, además de evaluaciones sobre la incidencia de plagas como cogollero y chicharrita, con distintas estrategias de manejo.
Por ahora, los maíces implantados tras el girasol evolucionan con buen desarrollo, favorecidos por las lluvias posteriores a la siembra. Sin embargo, los productores siguen de cerca la presión de chicharrita, que este año se presenta con mayor intensidad en la región.
En este contexto, la doble gruesa aparece más como una oportunidad que como una receta fija. En Villa Trinidad, la estrategia depende de leer a tiempo las señales del clima, ajustar el manejo y aprovechar cada milímetro de agua disponible para cerrar la ecuación agronómica y económica de la campaña.
FUENTE : https://www.aapresid.org.ar/es/novedades/699f198abf363b3159b9c686



