Ensayos en el norte bonaerense muestran que incorporar urea mejora la eficiencia del nitrógeno, eleva rindes y potencia la calidad del trigo en distintas condiciones productivas.
Un trabajo realizado en la región CREA Norte de Buenos Aires evidenció que la incorporación de urea en el cultivo de trigo mejora notablemente la eficiencia de uso del nitrógeno frente a su aplicación superficial. En promedio, esta práctica permitió una mayor absorción del nutriente, mejorando el estado nutricional del cultivo y su desempeño durante el período crítico, con impacto directo en el rendimiento y la calidad comercial.
Durante la campaña 2025/26, los ensayos se llevaron a cabo en tres sitios representativos sobre antecesor soja de primera. Todos los tratamientos recibieron la misma dosis de urea bajo un esquema de fertilización balanceada, diferenciándose únicamente en la forma de aplicación: incorporada con sembradora, incorporada con barra o en surcos alternados, y aplicada al voleo sin remoción.
Los resultados mostraron variaciones en el logro de plantas según el sitio, con mejoras en algunos casos al incorporar la urea y reducción de efectos de fitotoxicidad en otros. Si bien no se detectaron diferencias en daño por heladas, sí se observaron cambios en la cobertura verde y en la concentración de nitrógeno en hoja bandera durante etapas clave como espigazón y floración, diferencias que incluso fueron visibles a campo.
En términos productivos, la incorporación de urea superó en todos los casos a la aplicación superficial. Las diferencias de rendimiento alcanzaron hasta 1400 kg/ha según el sitio, explicadas principalmente por un mayor número de granos fijados. Además, se registraron mejoras en proteína y gluten, confirmando un mejor estado nutricional del cultivo.
Al integrar los resultados de las últimas cuatro campañas, se verificó que la práctica aporta un incremento promedio de 635 kg/ha en rendimiento, junto con mejoras consistentes en calidad. Estos efectos se mantuvieron en distintos niveles productivos, lo que refuerza la estabilidad de la respuesta.
De cara al futuro, los especialistas destacan la necesidad de seguir evaluando aspectos operativos y económicos de la práctica, así como alternativas tecnológicas como el uso de UAN. También queda pendiente analizar su comportamiento en campañas con restricciones hídricas, un factor clave para la toma de decisiones en el manejo del cultivo.



