La iniciativa busca profesionalizar el manejo de purines para mejorar la fertilidad del suelo, reducir costos en fertilización y aprovechar mejor un recurso subutilizado en los sistemas lecheros.
Frente al aumento del costo de los fertilizantes, desde la red CREA impulsan la conformación de un nuevo grupo digital orientado al manejo de purines en tambos. El objetivo es transformar estos efluentes en una herramienta estratégica para mejorar la eficiencia productiva y fortalecer la sustentabilidad de los sistemas lecheros.
La propuesta está liderada por Cecilia Nasser Marzo, especialista en valorización de residuos agrobioindustriales, quien explicó que el nuevo CREA digital buscará reunir productores de distintas regiones para profundizar el intercambio técnico y avanzar en criterios de manejo más profesionales. El espacio estará abierto tanto a miembros CREA como a productores externos.
Los purines, generados a partir de orina animal, agua de lavado y restos orgánicos en los sistemas de confinamiento, contienen nutrientes clave como nitrógeno, fósforo, potasio y zinc, además de aportar materia orgánica al suelo. Según remarcan los especialistas, su correcta utilización puede reemplazar parte de los fertilizantes comerciales y mejorar la fertilidad física y química de los lotes.
Sin embargo, en muchos establecimientos estos materiales todavía son manejados como residuos y no como insumos productivos. En algunos casos se aplican sin análisis previos y en otros directamente se descartan, lo que puede derivar tanto en pérdidas económicas como en riesgos ambientales asociados al exceso de nutrientes.
El nuevo grupo CREA buscará avanzar en protocolos de medición y análisis para cuantificar el aporte real de los purines y mejorar las decisiones agronómicas. Entre los ejes de trabajo figuran la caracterización de las fracciones sólidas y líquidas, el cálculo de equivalencias con fertilizantes comerciales y la evaluación de su impacto sobre cultivos y suelos.
Los primeros ejercicios realizados sobre sistemas reales muestran el potencial económico de este recurso. En un tambo estabulado de 320 vacas en ordeñe, el volumen anual de purines equivaldría a más de 66.000 kilos de urea y 23.000 kilos de fosfato monoamónico, con un valor superior a los 100.000 dólares anuales tomando precios actuales de mercado.
Además del aporte de nutrientes, los especialistas destacan el valor de la materia orgánica y del carbono incorporado al suelo. En sistemas compost barn, por ejemplo, la reutilización de camas compostadas permite sumar carbono equivalente al almacenado en varias hectáreas agrícolas, mejorando la estructura y la salud del suelo en el largo plazo.
Desde CREA remarcan que el desafío no pasa solo por aplicar purines, sino por integrarlos de manera eficiente y segura dentro de los esquemas productivos. La meta final es convertir un residuo cotidiano del tambo en una herramienta agronómica capaz de reducir costos, mejorar suelos y aportar sustentabilidad a los sistemas lecheros.



